Guardias sin resguardo

30 marzo, 2025 0 Por Staff Redaccion


*** La espera por módulos de vigilancia, en Tlatelolco



Por Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez
Con Tlatelolco, Ciudad de México, domingo 30 de marzo.– Son las primeras horas de la mañana y el sol comienza a iluminar los enormes edificios que rodean los tres módulos de vigilancia en rehabilitación dentro de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco.

Su deterioro era evidente: paredes desconchadas, pisos resquebrajados y una ausencia total de equipamiento básico.

Para los residentes tlatelolcas, estos espacios han sido, por mucho tiempo, un símbolo de abandono más que un refugio de seguridad.

Desde hace años, los módulos conocidos como “hamburguesas” dejaron de ser un punto de referencia funcional para la vigilancia.

Policías apostados en ellos carecían de lo más elemental: ni radios, ni cámaras de seguridad, ni siquiera un baño para cubrir sus largas jornadas.

Para algunos residentes, la imagen de un oficial tomando su descanso en una silla desvencijada afuera del módulo es parte del paisaje cotidiano.

“Antes servían, hace años, cuando los policías realmente estaban al pendiente. Ahora ya ni los usan, o si los usan, es para resguardarse del frío”, comenta la señora Beatriz, quien ha vivido en la Unidad por más de tres décadas.

Su testimonio refleja el sentir de muchos vecinos que han visto la delincuencia aumentar sin una presencia policial efectiva.

HA DESPERTADO ESPERANZA Y ESCEPTICISMO

La rehabilitación de estos módulos, a cargo de la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México, ha despertado esperanza y escepticismo, por igual.

Las obras, que incluyen la colocación de nuevos pisos, aplanado de muros y mejoramiento de la mampostería, buscan dignificar el espacio tanto para la ciudadanía como para los elementos de seguridad.

Pero la pregunta sigue en el aire: ¿será suficiente para frenar la inseguridad que aqueja a la zona?

Al recorrer la Unidad, algunos tlatelolcas expresan sus preocupaciones. “Si no les ponen cámaras y teléfonos, de nada sirve que los arreglen”, comentó Juan Carlos, un joven estudiante que ha sido testigo de asaltos en los alrededores.

La falta de equipamiento ha sido una de las principales críticas a este tipo de esfuerzos de rehabilitación.

El Gobierno Central, bajo la administración de Clara Brugada, ha asegurado que estas mejoras forman parte de una estrategia mayor de proximidad policial.

Se espera que, con su reapertura, los módulos funcionen como verdaderos puntos de vigilancia activa, en beneficio de los más de 15 mil habitantes de la zona.


MIENTRAS TANTO, LA ESPERA CONTINÚAN

Entre el ruido de la obra y el polvo que se levanta, los vecinos observan con cautela.

Saben que una estructura renovada no garantiza la seguridad por sí sola; hace falta compromiso, equipamiento y voluntad para devolverles la tranquilidad que alguna vez tuvieron.