Crónica de un crimen en la oscuridad de Tlatelolco

Crónica de un crimen en la oscuridad de Tlatelolco

1 abril, 2025 1 Por Staff Redaccion

*** Una joven sin vida, abandonada como si fuera basura

Por Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez

Con Tlatelolco, CDMX.- Era la madrugada del 8 de marzo de 2025 cuando la penumbra de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco ocultaba un crimen brutal. Un feminicidio.

En un área verde, a un costado de la Escuela Primaria “José Antonio Torres”, con escaso alumbrado y vigilancia, la calma aparente escondía el último acto de un drama marcado por la violencia, la marginación y las drogas.

Aquel sábado, los primeros residentes que cruzaban el jardín apenas notaron la presencia de dos sombras que cavaban con una pequeña pala. Eran hombres jóvenes, con los rostros tensos por la urgencia.

Uno que otro vecino los observó con desconfianza, pero la noche no ofrecía respuestas claras.

La escena se desvaneció en la rutina matutina hasta que el hedor se volvió insoportable.

Un cesto de plástico para ropa abandonado, envuelto en cobijas y cartón, resguardaba un secreto que la

comunidad tlatelolca estaba a punto de descubrir.

**La historia de La Chichona*

A Gilda Guadalupe la conocían como “La Chichona”. No era una desconocida en las calles de la colonia Guerrero, donde vivía.

Durante los últimos años, su vida había sido errática; era una persona prioritaria para programas sociales, pero su destino parecía atrapado en un círculo de adicciones y callejones sin salida.

Cada día salía con su bicicleta en busca de sus “dulces”. No eran caramelos, sino droga. Era parte de su rutina, una en la que siempre había alguien dispuesto a vender y otros tantos para consumir.

La noche del 6 de marzo, junto con un grupo de amigos, la joven se entregó a un desenfreno que la llevaría a la muerte.

**El desenlace fatal**

En un lote baldío, entre basura y sombras, los efectos de la droga borraron los límites entre el placer y el peligro. La Chichona empezó a tener relaciones sexuales con uno de los presentes, sin imaginar que su pareja los descubriría.

El enojo estalló. La discusión subió de tono y, en un instante, la violencia se impuso sobre la razón.

Un golpe seco en el estómago. Un grito ahogado. El cuerpo de la joven se desplomó. Sus amigos la rodearon, pero ya no reaccionó. “¡En qué pedote te metiste!”, le reclamaron al agresor, mientras el pánico se adueñaba del grupo. Nadie supo qué hacer. Nadie quiso enfrentar la verdad.

**El traslado del cuerpo**

El terror los llevó a improvisar. Entre los desperdicios del lote encontraron un cesto de plástico, comúnmente usado para la ropa sucia, cartón y cobijas. Ahí metieron el cadáver y, como si transportaran un mueble viejo, lo arrastraron por la avenida Insurgentes.

La escena era tan inverosímil que nadie se detuvo a preguntar. Pasaron frente a la Torre Banobras, hasta llegar al bajo puente de Flores Magón, donde lo ocultaron por dos días.

El hedor pronto delató el crimen. No podían dejarla ahí. A las cuatro de la madrugada del 8 de marzo, decidieron enterrarla.

Buscaron un rincón discreto en el jardín junto a la escuela primaria, pero la tierra se resistía a su intento torpe de ocultar la tragedia. La desesperación los venció. Dejaron el cesto de ropa a la intemperie y huyeron.

**El hallazgo**

Horas después, los primeros tlatelolcas en pasar por la zona notaron algo extraño. El cesto, las cobijas, el olor. La policía llegó poco después. La noticia corrió rápido: una joven sin vida, abandonada como si fuera basura.

La investigación comenzó de inmediato. La comunidad murmuraba nombres, conjeturas, rumores. La identidad de los responsables se convirtió en el siguiente enigma.

Pero más allá de la indagatoria, quedaba la dolorosa realidad: una joven más víctima de la violencia, la indiferencia y un sistema que nunca le ofreció una salida real.

Así terminó la historia de La Chichona. Un nombre que quizá pocos recordarán, pero cuya muerte es un eco de una tragedia cotidiana en las calles de la Ciudad de México.



** Identificación de la Víctima**

Servicios de emergencia acordonaron, el sábado 8 de marzo, un área verde adyacente a la primaria “José Antonio Torres”, en la Primera Sección de Tlatelolco, Alcaldía Cuauhtémoc, tras el descubrimiento de un bote de plástico con restos humanos en su interior.

De acuerdo con reportes preliminares, el contenedor albergaba un cuerpo completo.

El hallazgo ocurrió luego de que transeúntes alertaran a las autoridades sobre la presencia del objeto en un jardín ubicado sobre la avenida Ricardo Flores Magón.

Testigos mencionaron haber visto durante la madrugada a varios individuos excavando en una jardinera, presuntamente para enterrar el contenedor.

Residentes tlatelolcas señalaron que el área, catalogada como insegura y con deficiente iluminación, ha sido foco de preocupación desde hace semanas. “Es un punto de riesgo constante, especialmente por las noches”, expresó un residente bajo anonimato.

El Instituto de Ciencias Forenses determinó que la causa de la muerte fue congestión visceral generalizada, lo que implica una acumulación de sangre en los órganos. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado si existen indicios de violencia que hayan contribuido al fallecimiento

**Protesta por inseguridad**

Como respuesta al hecho, habitantes bloquearon temporalmente la avenida Insurgentes Norte exigiendo acciones contundentes contra la creciente ola de violencia.

Además, acordaron una reunión con el subsecretario de Seguridad Ciudadana el miércoles 12 de marzo a las 18:00 horas, donde solicitaron la instalación de células policiales en cada Sección de la Unidad Habitacional.

**Autoridades confirman investigación**

La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) confirmó mediante un comunicado en redes sociales la intervención de sus equipos: “Personal de la #SSC tomó conocimiento de una persona sin vida dentro de un cesto de plástico […] se informó al agente del Ministerio Público para los servicios periciales”.

Hasta el momento, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) mantiene abierta la investigación sin revelar detalles sobre la identidad de la víctima o posibles responsables.

Las autoridades prometieron actualizaciones, respecto a las líneas de investigación.

** Debate sobre la Seguridad**

El caso ha reavivado el debate sobre la seguridad en Tlatelolco, una zona histórica que enfrenta desafíos recurrentes de violencia y delincuencia.

El hallazgo provocó protestas de los residentes tlatelolcas que bloquearon la avenida Insurgentes Norte y Eje 2 Norte (avenida Manuel González), exigiendo mayor seguridad y rehabilitación de los Módulos de vigilancia policiaca, llamadas “hamburguesas”.



**Identificación de la Víctima**


La víctima fue identificada como Gilda Guadalupe, una mujer en situación de calle que, según testimonios, residía bajo el puente de la avenida Ricardo Flores Magón y enfrentaba adicciones (se menciona su dependencia a la “mona”, sustancia inhalante).

Su familia reportó que la última vez que fue vista con vida fue el miércoles previo, cuando salió de su domicilio para encontrarse con un conocido.

Aunque inicialmente se especuló sobre un feminicidio, fuentes cercanas al caso sugieren que no presentaba signos de violencia física evidentes.



**Investigación y Controversias**



1.- Causa de Muerte:

– Autoridades preliminares señalaron que la muerte pudo deberse a “causas naturales relacionadas con su estado de salud”, descartando inicialmente un homicidio.

Sin embargo, la Fiscalía General de Justicia de la CDMX (FGJCDMX) mantiene abierta la investigación.

– Testigos mencionaron que el cuerpo “ya olía” al momento del hallazgo, sugiriendo que llevaba al menos dos días sin vida.

2.- Detención y Dudas:

– Un joven, referido coloquialmente como “Brayan”, fue detenido como presunto responsable. No obstante, vecinos y activistas cuestionan su culpabilidad, señalando que podría tratarse de un “ajuste de cuentas” o un montaje.

– Destaca la discrepancia entre el detenido (“Brayan”) y las personas captadas en las grabaciones: una fotografía de Carlos Jiménez (C4), muestra a un sujeto limpio y otro en estado de deterioro, lo que alimenta dudas sobre la identificación del sospechoso.

3.- Evidencias y Especulaciones:

– No se hallaron rastros de sangre en el contenedor, lo que sugiere que el cuerpo fue movilizado desde otro sitio, posiblemente desde el bajo puente donde residía Gilda.

– Periodistas locales especulan que los responsables utilizaron materiales comunes en personas en situación de calle (cobijas, plásticos, cartón) para simular el transporte de basura y evitar sospechas.



**Respuesta Comunitaria y Demandas**


– Vecinos de Tlatelolco realizaron una segunda protesta el domingo 9 de marzo, exigiendo:

– Instalación de luminarias en zonas oscuras.

– Rehabilitación de los Módulos de vigilancia policiaca (hamburguesas)..

– Mayor presencia policial en la Unidad Habitacional, sólo cuenta con dos agentes asignados.

– La indignación se agravó por el historial de abandono institucional en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco, que cumple 60 años sin mantenimiento adecuado.



**Incógnitas Pendientes**



1.- Video Clave:

– Un video (en el minuto 3:16) muestra el rostro de una mujer que podría ser Gilda, así como a su presunta pareja.

Investigadores buscan confirmar si la persona grabada coincide con la víctima.

2.- Motivo del Crimen:

– Se descarta que un robo de celular fuera el móvil, dada la condición de vida de Gilda. Vecinos sugieren conflictos internos entre personas en situación de calle o negligencia.

El hallazgo del cuerpo de Gil Guadalupe generó indignación entre vecinos de Tlatelolco, quienes exigen el esclarecimiento del caso y mayor seguridad en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco. 

Elementos de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México continúan con las investigaciones para dar con el responsable y determinar las circunstancias exactas en las que ocurrió el deceso.

Se espera que en los próximos días se den a conocer más detalles sobre el avance de las investigaciones.

*Con información de fuentes oficiales y testimonios vecinales. *